A veces no nos damos cuenta, pero cada palabra que decimos o escribimos tiene un valor muy importante. A la gente le ayuda cuando le reconfortamos con palabras bonitas, o le duele que le digamos cosas feas. Lo mismo ocurre con los animales, o las plantas: aunque no nos entiendan, el significado lo captan, y les afecta positiva o negativamente. Y la comida no iba a ser menos. Hemos hecho un experimento según algo que leímos en Internet sobre esto que os estoy contando: hemos cocido un poco de arroz y guardado en dos pequeños tarros. A esos tarros, les hemos pegado unas pegatinas con unas palabras: uno con palabras positivas, como amor o alegría, y el otro con palabras negativas, como miedo u odio. Así, lo hemos metido en la nevera durante un par de semanas. Lo que descubrimos al cabo de ese tiempo fue que también estos han reaccionado de forma distinta, como podéis ver en las imágenes. Así que, a partir de ahora, igual queréis tener más cuidado con lo que decís y cómo lo decís porque, aunque no lo creáis, afecta más de lo que parece…
|