Nº 94 Diciembre de 2009 - Año VIII
ISSN 1989-2101
 
 
 
 
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Sombras de Colores| por Simelmo Marno
Razones para pintar V (de los otros)
"Pintar tiene “sus zapatillas”. No, no se trata de comprar algo caro, aparatoso y complejo, ni de hacer un curso para principiantes. El esfuerzo es tan simple como coger un papel y unos lápices, un lienzo y unos colores o una cartulina y unas tijeras. Cualquier cosa vale pero con “las zapatillas puestas”."
 

Avanza el arte y con ello el contenido descriptivo de los cuadros. Al principio, como os contaba anteriormente, a mayor gloria de los clientes y benefactores. Pocas veces, el pintor se expresaba si no era por encargo. Hay cada vez más libertad en la elección de los modelos y el desarrollo de los temas pero no en la elección de los mismos. El cliente manda y manda mucho, no sólo por el beneficio de cobrar una obra sino por la posición social que puede perder el artista en el caso de intentar una crítica poco sutil.

A partir del Siglo XVIII, se producen cambios sustanciales. El cuerpo humano empieza a tratarse como un objeto más, exento de cualquier carga dramática o psicológica. Los cuadros dejan de ser objetos de deleite y cada vez son más los clientes que desean poseer el cuadro con fines primordialmente decorativos. El arte va penetrando en las clases sociales (no quiero equivocar dando a entender que la expansión es explosiva, dejo a los sociólogos y otros profesionales más autorizados que expliquen el significado.

En el XIX, más oferta, más demanda y más autonomía, más libertad, más creatividad, sentido crítico e investigación. Todo este magma de posibilidades eclosiona en el siglo pasado. Lo abstracto encuentra su definición y se asienta en la sociedad como una opción real aunque extraña, osada pero aceptada y que va penetrando en el tejido social que la acepta y combate (pintura de niños) alternativamente. Decía que lo abstracto encuentra su definición, corrijo, el arte abstracto contiene cientos de definiciones que se amplían cada día a partir de la investigación de quienes lo desarrollan.

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El pintor, el artista actual, retoma todas las motivaciones previas, las reestudia, las reelabora y mejora incorporando las suyas. Actualmente se pinta por la profunda necesidad que siente el ser humano de expresarse, porque suple a otros esa necesidad y les da imagen a sus pensamientos, por ganar dinerillo, por embellecer su entorno, por mil motivos pero, sea por lo que sea, pintar es como hablar, cantar, jugar o bailar, una materialización positiva de sentimientos que podrá tener mayor o menor valor estético pero que te deja como un reloj. Ánimo y a pintar aunque no sepas el motivo, lo encontrarás sobre la marcha y te gustará.

Empezar

Los que me conocen saben que repito con frecuencia el estribillo: “Lo más difícil de hacer deporte es ponerse las zapatillas”. Me lo digo a mi mismo, en aplicación directa de mi propio consejo, cuando me da pereza hacer un poco de ejercicio. También lo utilizo cuando me enfrento a nuevo proyecto, a una reunión en la que no conozco a nadie (¡qué pereza!), cuando me planteo o estudio o un aprendizaje necesario o no en el ámbito personal o en el profesional.

Pintar tiene “sus zapatillas”. No, no se trata de comprar algo caro, aparatoso y complejo, ni de hacer un curso para principiantes. El esfuerzo es tan simple como coger un papel y unos lápices, un lienzo y unos colores o una cartulina y unas tijeras. Cualquier cosa vale pero con “las zapatillas puestas”.

Fotos y casi fotos

Podemos rellenar mil páginas con lo que es, pensamos, se puede hacer, significa,…la Navidad. Uno de los estándares de estas fechas es la iluminación de las calles y comercios. Me encanta salir con la cámara y fotografiar el ambiente. Os animo a que lo hagáis y, si os apetece, que me mandéis alguna de estas fotos, tópica o no, de estas fechas para colgarla en la portada de este artículo en los meses por venir.

Dibujar es un ejercicio de paciencia, de medida y precisión. Se presenta en la Fundación Juan March de Madrid la exposición Caspar David Friedrich: arte de dibujar. Además de la belleza intrínseca de la muestra, podemos observar, como refiere en el catálogo de la exposición, la función de sus dibujos en el proceso creador. Espero que disfrutéis. 

Fernández me propone una de sus fotos de La Mancha y no se molesta en titularla de otra manera. No invita a que visitemos esa zona, a la que le vinculan amores, y gocemos de su belleza sobria y de su gastronomía no tan sobria.

Podéis mandar vuestras opiniones a Simelmo Marno

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