La pintura no parece que pase por sus mejores momentos desde la edad de piedra hasta prácticamente el Renacimiento. ¿Se deja de pintar en ese largo intervalo de tiempo? Ni mucho menos. Cambian los soportes y se modifican los gustos, sobre todo cambia la protección natural que dan los espacios cerrados a “débiles pigmentos” que no fueron capaces de soportar algunos miles de años a la intemperie. El ser humano sigue utilizando el dibujo y el color como medios de expresión pero, como es natural, usa múltiples soportes endebles, perecederos, como las cortezas de los árboles, la piedra arenisca y el propio suelo, pero el viento, el sol y el agua hacen que desaparezcan la mayoría de las obras de aquellos artistas primitivos.
La perspectiva
Como os decía el mes pasado, una imagen vale más que mil palabras pero si se dan unas explicaciones complementarias, esas palabras son muchas de las que el “explicador” quiere que sean. Vamos, que si lo pinto y te lo explico, difícilmente te podrás abstraer a mis explicaciones sobre la imagen, aunque puedas obtener alguna información complementaria. Los pies de foto son una variante moderna del valor de esa información complementaria. ¿Nunca habéis repasado una foto a partir de un titular o un texto sugerente? Pues eso.
Antes de que el arquitecto Filippo Brunelleschi (Siglo XIV-XV) esbozase los principios matemáticos de la perspectiva y comenzasen a aplicarse, ¿qué se hacia para dar una representación más o menos fidedigna de la realidad? Como os comentaba, los principios matemáticos no se recogen ordenadamente hasta que lo hace el mencionado arquitecto pero esto no quiere decir que no se utilizaran los principios básicos previamente. Existen restos más o menos completos de “trampantojos” (en Pompeya, por ejemplo), pinturas que engañan al ojo creando ilusiones de realidad mediante la perspectiva, en restos de villas romanas. Como es fácil encontrar ejemplos de este tipo de pinturas en la web, os remito a una página con unas interesantes trampas visuales a partir de fotos. Mismo concepto, versión siglo XXI.
Ojo digital
¿Qué hacían entonces los antiguos artistas para representar esa realidad sin utilizar la perspectiva? Pues muy sencillo y muy complicado a la vez, jerarquizaban las imágenes de forma que los códigos o las claves utilizadas de información colaboraban a una mejor comprensión del mensaje que se deseaba transmitir.
Un ejemplo. Los egipcios representaban por doquier las glorias de sus faraones, particularmente su destreza con las armas y valor en la batalla. Este valor se manifestaba ejecutando él personalmente a “innumerables” enemigos. Como no había tiempo, ni paredes donde imprimir, grabar, esculpir los cientos de individuos sacrificados por el faraón, se llegó al convenio de que tres representaciones consecutivas de un mismo personaje equivalía ese montante de “innumerables” enemigos vencidos por la mano del hijo del Sol. Total que tres es indicativo de “gran plural”, como una “s” al final de la palabra
Otro. En la iconografía cristina, durante muchos siglos, era muy fácil saber qué figura era la representación de la divinidad: la que tuviese la cabeza más elevada. Punto.
Una de las herramientas de jerarquización e identificación de personajes es el color y el ropaje, pero estuvo perdida muchos años, debido a los costes inabordables de teñir e iluminar para los habitantes del medioevo. La realidad era ocre y sólo un siglo antes de la mencionada formalización (o formulación) de la perspectiva empiezan a iluminarse los objetos de arte. De “deleite y dulzura extrema” calificaron esta vuelta del color a mundo del arte sobre el año 1.250.
El próximo día os cuento más.
Paseos por la Red
Me llegan algunas referencias que quiero compartir con vosotros. El primero es arte grande con medios escasos. Tan efímero como las mareas
Andrés Amador
El Boston Globe tiene el gusto de hacer una selección de calidad en sus fotos y presentarlas en un formato generoso. Quizás no sean las mejores pero es agradable recorrer sus reportajes. Un ejemplo
In Flight
Podéis mandar vuestras opiniones a Simelmo Marno
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