Aquel día, mi amiga María llegó al Centro de Salud con un tríptico en la mano, sonriendo se acercó a mí, lo depositó en mis manos y entonces dijo, “¡léelo Carmen!, creo que si lo haces será muy importante para ti”, y con gran curiosidad empecé a leer aquello que al parecer iba a cambiar mi destino... (Máster en Psicoterapia humanista integrativa en Galene, c/…).
Me gustó el concepto del título “Humanista”, diferente a lo que había leído antes. De esta pequeña historia han pasado casi diez años. No he vuelto a ver a mi amiga María, se trasladó por motivos familiares y le perdí la pista. Sólo le diría si pudiera: “Gracias María, gracias por darme la llave que abrió mi vida, porque ese día en que me mostraste la información de Galene empezó a forjarse un camino nuevo”.
Estudiando el Máster y conociendo a mis profesores me sentía privilegiada, ¡Qué suerte recibir tanta información de personas sabias y sencillas! Recuerdo los descansos que hacíamos para comer, y viene a mi mente un recuerdo, mientras comíamos la risa de Carlo, aquella risa que conseguía evadirnos por unos minutos de las largas jornadas. De la misma forma recuerdo la forma en la que nos transmitía los conceptos del Análisis Transaccional (A.T.) Fue él mi supervisor y me siento tan orgullosa de haber coincidido con él en esta vida. Fueron años de cambio, yo diría que incluso de metamorfosis personal, todo daba vueltas para luego colocarse de una manera armónica y equilibrada.
Algunas personas cercanas no me entendían, me sentía diferente. En el fondo yo sabía que estaba en el camino adecuado.
No ha sido fácil mi descubrimiento, pero a día de hoy puedo sentirme libre para expresar, pensar y, sobre todo algo que aprendí en Galene, libre para pedir.
A la memoria de Carlo Moisso, un gran sabio.
Carmen Sirvent. |