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José Luis Martorell.
Doctor en Psicología. Psicólogo psicoterapeuta reconocido por la FEAP. Profesor de la UNED. Director del Servicio de Psicología Aplicada de la UNED. Autor de: “¿Qué nos pasa una y otra vez?”, y “Guiones para vivir”. Secretario de la Asociación Española para la investigación y desarrollo de la Terapia Familiar. Miembro de la EATA. Madrid. |
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¿Cómo ha sido su formación como psicoterapeuta?
Inicialmente me formé en Psicoterapia Psicoanalítica en el Centro Stirpe de Madrid durante 5 años. Después fui a trabajar a Barcelona y allí realicé la formación en Análisis Transaccional, además de cursos breves de Bioenergética y Gestalt. De nuevo en Madrid, hice la formación en Terapia Familiar Sistémica. En realidad, nunca he dejado de formarme pues seguí asistiendo a talleres con gente como Laing, Steiner o Steinglas. Más recientemente hice la formación en EMDR.
Usted, además de psicoterapeuta, es Profesor Titular en la Facultad de Psicología de la UNED, director del Servicio de Psicología Aplicada de la misma Universidad y escritor ¿cómo compatibiliza estas distintas tareas?
Pues, como dice el refrán, apretando poco por querer abarcar tanto. De todos modos, son todas actividades que me gustan, con la base común de la psicología con lo que no es difícil compaginarlas.
¿Cómo definiría lo que significa la integración en Psicoterapia?
Sobre todo como una actitud, que consiste en considerar a todas las escuelas interesantes, creadas por gente inteligente y, por lo tanto, con mucho que aportar a cada terapeuta. Por otro lado, hoy sabemos que todas las escuelas tienen resultados positivos por lo que cabe pensar que además de lo diferencial tiene que haber algo común que incida en esa eficacia. La integración trata de identificar lo común e interesarse por lo mejor de lo diferencial.
Se cumplen 10 años de que se pusiera en marcha el Servicio de Psicología Aplicada de la UNED (SPA) ¿cómo surgió este servicio?
Como una iniciativa de la entonces decana Araceli Maciá para dotar a la UNED de un servicio similar al que existe en otras Facultades de Psicología, en el que se pasa, de un modo natural, de la reflexión teórica a la práctica concreta.
¿Cómo valora esta experiencia de 10 años?
Muy positiva, se ha logrado la implantación definitiva del servicio, se han atendido a más de 1000 personas y se han formado con nosotros más de 50 terapeutas y un número similar de alumnos del Prácticum de la licenciatura en Psicología.
¿Qué personas pueden utilizar el SPA?
Aunque tienen prioridad el personal y los alumnos de la UNED y sus familias, cualquier persona puede solicitar ser atendido en el SPA.
¿Cuáles son los objetivos para los próximos años?
En cuanto al propio servicio, seguir manteniendo el nivel de calidad alcanzado hasta ahora, y en cuanto a las características propias de la UNED, propiciar la creación de SPAs en los Centros Asociados de la UNED en las diferentes provincias. De momento, ya están en marcha los de Guadalajara y Gerona.
¿Qué opina de la formación y requisitos que se exigen en España para ser Psicoterapeuta?
Es un avance con respecto al pasado, en el que la simple licenciatura capacitaba legalmente para el ejercicio de la psicoterapia. La exigencia actual va en la línea de que la formación para el ejercicio de la psicoterapia debe ser, al menos, tan exigente y cuidadosa como la que exige para operar un apéndice. Esto es bueno; sin embargo, en el lado negativo está la lucha, no siempre limpia, de los diferentes estamentos con poder en esta cuestión. Por otro lado, la actitud de los políticos sobre la cuestión del carácter sanitario de la psicología es la habitual: más palabras que hechos.
¿Cuál es su opinión sobre las Asociaciones de Psicoterapia?
Pues la misma que tengo sobre las mujeres: con unas compartiría mi vida, con otras una temporada y de otras cuanto más lejos mejor.
¿Cómo ha sido su experiencia como Psicoterapeuta, formador de psicoterapeutas y supervisor?
Como psicoterapeuta mi experiencia, después de más treinta años y unos cuantos miles de sesiones, es que esté sería el trabajo que volvería a escoger si tuviera ocasión: me encanta –aunque a veces haya elementos muy dramáticos en ella- y me pagan por hacerlo. Como formador de terapeutas y supervisor, una vez aceptado el lamentable hecho de que a uno le reclaman más por viejo que por sabio, me he sentido igualmente bien, sintiendo la pasión de los que empiezan y procurando ayudarles con alguna orientación.
¿Qué opina de la supervisión?
Fundamental durante las primeras etapas de la profesión y muy importante durante toda la vida de terapeuta. El respeto al paciente comienza por reconocer que uno necesita asesoramiento, y en este campo la relación veterano-novato produce un intercambio muy enriquecedor –en ambas direcciones- por lo que es difícilmente sustituible por alguna otra experiencia.
¿Qué consejo les daría a los psicoterapeutas noveles?
El primero que se pregunten por qué quieren ejercer esta profesión y, desde luego el mejor lugar para preguntárselo es en la propia terapia personal. El hacer terapia uno mismo antes de hacérsela a los demás es algo que se debe aceptar sin dudarlo.
Después, que estudien desde el punto de vista de quien tiene curiosidad por saber lo que otros han dicho desde hace ya más de un siglo sobre la psicoterapia. Si tiene inclinaciones por la integración debe saber que no es posible formarse en integración, no hay una escuela formalizada de integración. Mi consejo es que elija una de las grandes escuelas de psicoterapia, no una escuelilla de moda, y se forme en ella desde la actitud de la integración. Y luego que se forme en otra, y en otra…
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