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Javier Vallhonrat.
Licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Madrid, Máster en Psicoterapia Humanista Integrativa por el Instituto Galene de Madrid y actualmente cursa el último año de formación en Psicoterapia Gestált en el IPG de Madrid. Asimismo, en la actualidad está cursando 3º de Psicología en la Universidad de Comillas y lleva a cabo un programa formativo en Psicoterapia Integrativa con Richard Erskine. |
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Javier es un prestigioso fotógrafo de moda que ha trabajado como fotógrafo para la revista Vogue, para casas como Yves Saint Laurent, Lancôme o Shiseido y para diseñadores de la fama de Christian Lacroix, Sybilla o John Galliano. Como fotógrafo artístico ha expuesto en muestras individuales desde 1983. Ha creado un peculiar lenguaje que se ocupa a la vez de la pintura y de la fotografía mediante la interacción de tomas de modelos y obras clásicas de las vanguardias, analizado el cuerpo, la geometría y el espacio. Premio Nacional de fotografía en 1995 otorgado por el Ministerio de Cultura de España. Actualmente Javier está cursando tercer año de la licenciatura de Psicología y formándose como psicoterapeuta humanista
Hola Javier
¿Cómo fue tu decisión de cambiar de profesión? ¿que reflexión te llevó a este cambio?
Ha sido un cambio que se ha ido gestando poco a poco. Tal vez más que una reflexión ha sido un contagio, o un descubrimiento. Comenzó hace años, cuando acudía como paciente a terapia de grupo al Instituto Galene. En aquella época fui tomando consciencia del potencial de transformación del trabajo psicoterapéutico. En concreto, desde mí formación de artista, me dejó asombrado el poder transformador de algunos trabajos terapéuticos que utilizan la expresión emocional, la dramatización y la simbolización como vehículo. Unos años después, a la vez que seguía desarrollando mí trabajo como artista, decidí iniciar mí formación como Terapeuta Humanista Integrativo haciendo el Master en Galene, y a partir de ahí, ya no he dejado de formarme en los últimos seis años.
¿A qué has tenido o vas a tener que renunciar tras esta decisión?
Sin duda el cambio más grande se ha dado en el tipo de vida que llevaba antes, cuando dedicaba mucho tiempo a mis trabajos de fotografía y vídeo, así como a la actividad docente en torno a la fotografía de arte. Vivía mucha demanda profesional, lo que me daba una gran satisfacción y seguridad. Mí vida de ahora es en un enorme porcentaje la de un estudiante. Al principio del cambio, pasé por etapas de miedo e incertidumbre.
¿Cómo cambiará tu vida en general y profesionalmente?
La verdad aun no lo sé muy bien. Por el momento, está implicando dosis de estudio, lectura, reflexión y estudio mayores que las que solía desarrollar en mí trabajo como artista. Parece que estoy comenzando a encontrar un territorio de aprendizaje y exploración en el que la creatividad es el nexo de unión entre mí actividad como artista y mí nueva dedicación.
¿Qué es lo que te ha llevado a tomar esta decisión?
Tal vez el tener la fortuna de estar rodeado por personas muy cercanas a las que además de querer, admiro, y que viven con mucho entusiasmo su trabajo de psicoterapeutas. Además, me ha influido mucho la calidad humana y profesional de muchos de los profesores y terapeutas que he tenido la ocasión de conocer a lo largo de esta etapa de mí vida.
¿Cuáles son los pasos que estas dando para llevar a cabo el cambio?
Por el momento, formarme y formarme. Además del Master en PHI de Galene, me he formado como Terapeuta Gestalt en IPG, he seguido y sigo en la actualidad en formación con Richard Erskine en Psicoterapia Integrativa y curso tercer curso de psicología en la Facultad de Psicología Comillas de Madrid. También estoy creando un Curso de Creatividad a propuesta de la Escuela de Escritores de Madrid. Por el momento voy dando los pasos que están a mí alcance.
En este momento ¿como puedes compatibilizar tu profesión remunerada con tus estudios y tus hijos, etc?
No sé cómo pero las piezas van encajando. En un plano práctico, decidí aceptar menor cantidad de trabajo profesional de fotografía y vídeo, y llevar a cabo menos proyectos de índole artístico y docente. Afortunadamente los encargos que acepto, los puedo ir simultaneando con mí calendario de formación, aunque el tiempo libre se ha reducido al mínimo y tengo que rechazar aquellos trabajos que no encajan en estos planteamientos. Por otro lado, mis hijos, que son estupendos, ya viven con una autonomía relativa que me permite esta dedicación. Además me han ayudado mucho usando pródigamente los teléfonos de comida a domicilio...!
¿Qué opinas de la situación actual de la profesión de psicoterapeuta en España?.
Me faltan muchos datos, pero me llaman la atención dos fenómenos. El primero, dada la multiplicidad de enfoques teóricos y aplicaciones terapéuticas que existen, es asombrosa la falta de permeabilidad que se intuye en las instituciones académicas. Se respira una gran falta de diálogo entre unos y otros modelos. El segundo es la distancia que existe entre la sociedad, o la persona de a pie, y la realidad profesional del psicoterapeuta. Creo que hay un gran vacío en la percepción que tiene la sociedad de nuestro trabajo, está muy distorsionada, llena de prejuicios e imágenes oscuras, aunque poco a poco se va normalizando.
Cuándo termines tu formación como psicólogo y psicoterapeuta, ¿abandonarás definitivamente tu profesión de fotógrafo? o ¿en algún momento has pensado en compatibilizar las dos?
Como os decía, he comenzado a acercar mis dos actividades, y de alguna manera veo que acabarán enriqueciéndose la una a la otra. Por el momento pongo energía en mí propósito, trabajo con ganas y confío en la respuesta de la vida, aunque no sé exactamente adonde me llevará. !Estoy comenzando a disfrutar de la cuota de incertidumbre que conlleva éste cambio!
¿Animarías a otras personas a realizar este cambio?
Sigo pensando que toda persona debería dedicar un tiempo de su vida a recibir terapia. Además, para personas interesadas en el crecimiento personal y el conocimiento de aspectos profundos del ser humano, una formación psicoterapéutica brinda un enriquecimiento enorme. No sólo lo encuentro de aplicación para la persona que tiene ya formación en Psicología, sino para cualquier ejercicio profesional donde la dimensión relacional tenga alguna relevancia. Animaría a otras personas a llevar a cabo formación en enfoques terapéuticos humanistas. Creo que de esa experiencia nadie sale igual que entra. El cambio posterior, sea de la índole que sea, viene sólo, y a la medida de lo que cada uno necesita.
¿Qué le dirías a un joven de 24 años recién licenciado en psicología que quiera dedicarse a ser psicoterapeuta?
Le diría que le quedan por delante años maravillosos de formación complementaria, donde además va a descubrirse a sí mismo. Sin dudarlo abogo por la formación en terapias de corte humanista, preferiblemente dentro de un enfoque integrativo. Además considero indispensable iniciar, si no se ha hecho ya, una terapia personal lo más cercana en el enfoque a aquel camino psicoterapéutico que intuya uno que desea seguir.
Muchas gracias y buena suerte
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