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Francisco Massó.
Psicólogo. Director del Gabinete del Psicología y Análisis Transaccional. Profesor del Máster de Análisis y Conducción de Grupos de la Universidad de Barcelona. Autor de varios libros. Madrid. |
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Hola Francisco
Eres miembro Fundador de la Asociación Española de Análisis Transaccional; éste es el año del centenario del nacimiento de Eric Berne, ¿qué ha supuesto para ti el Análisis Transaccional (A. T.)?
En el plano personal, el A. T. fue y sigue siendo para mí una herramienta de ayuda, que me aportó equilibrio, comprensión de mi proceso existencial, armonía interior y también me ayudó a mejorar mi convivencia.
Profesionalmente, me ha servido como instrumento de manejo de la psicología. De una parte, es una percha donde colocar saberes científicos, técnicos y empíricos de la psicología, en tanto que ciencia positiva; de otra parte, el A. T. es un camino de acceso al cliente, un medio que facilita la comunicación con los usuarios porque hace comprensibles procesos complejos, con un lenguaje llano, sin argot de especialista. Es decir, habla en “román paladino, en el cual suele el pueblo fablar con su vecino” como dijera Berceo.
Por último, después de 30 años de práctica, el A. T. me ha permitido, para bien y para mal, crear una imagen, una especie de marca, a la que va aparejado mi apellido. En esto, no siempre me he sentido cómodo. Pero, cualquier fama, buena o mala, una vez creada, siempre nos precede, es difícil cambiarla y luego nos persigue, incluso más allá de la jubilación y la muerte. De manera, que los beneficios y los perjuicios hay que asumirlos.
¿Qué opinas sobre el desarrollo del Análisis Transaccional en España? Y ¿qué opinas de su futuro?
Efectivamente, yo soy miembro fundador de la Asociación Española de A. T., junto con un grupo que entonces éramos jóvenes emprendedores, que teníamos más ímpetu y empeño que proyecto.
Hubimos de proveernos de la formación necesaria, recurriendo a profesionales extranjeros, reconocidos por las dos asociaciones internacionales privadas ITAA y EATA, que había. De este modo, desfilaron por Madrid y Barcelona, maestros (T. M.) de ITAA como R. Kertész, E. Bello, M. James, M. Reddintong, C. Steiner, Val Garfield, M. y B. Goulding o de EATA como M. Reddy.
Las fracturas se produjeron muy temprano. En los grupos siempre hay pugnas por el liderazgo; pero, en el caso de las organizaciones de terapeutas, hay una ambición desesperada por el minifundismo; como si cada “maestrillo aspirase a tener su parroquieja”, haciendo de la división martillo para machacar la influencia sobre la sociedad. Nuestras divisiones son una suerte de autolisis.
En cuanto al futuro del A. T., opino que puede ser próspero, si la investigación y la innovación deciden apadrinarlo. La “compulsión de repetición” es la muerte de todo corpus teórico. Si sólo podemos repetir lo que dijo y contradijo Berne, habremos convertido al A. T. en un dogma, algo esclerótico y obsoleto y las organizaciones privadas que lo administran serán una modalidad de sectas, cerradas sobre sí mismas.
Personas como los profesores Valbuena, González y Ridruejo han hecho esfuerzos por introducir el A. T. en la universidad. La profesora Rollán está desarrollando una serie de investigaciones muy prometedoras. Yo creo que ese es el futuro: que la Universidad le dé carta de naturaleza, fomentando la investigación.
¿Cómo ha sido tu experiencia como psicólogo con formación en Análisis Transaccional?
Actualmente, yo soy Miembro Didáctico de ANTAL, que otorga este título por méritos y lo retira si el titular no publica nada en dos años, o no hace nada en pro del desarrollo del A. T. y/o de la asociación. Pero he atravesado etapas, durante las cuales, he pretendido no ser más que un profesional al servicio de mis clientes, apoyado en las atribuciones que me reconoce el Colegio de Psicólogos y respetando las exigencias de su código deontológico en vigor.
Considero que los profesionales deben agruparse para intercambiar experiencias, actualizarse, crear sinergias y desarrollar proyectos que redunden en beneficio de sí mismos y de los usuarios de su trabajo. La cohesión de un grupo, aún siendo un vector afectivo, redunda siempre en provecho de la eficacia del mismo. En sentido contrario, si el grupo va del antagonismo a la rivalidad interna y ésta aboca a los juegos de poder, el proceso autodestructivo será una realidad más próxima que lejana.
¿Además de su influencia en la psicoterapia, crees que el Análisis Transaccional se puede practicar en otras áreas profesionales?
Por supuesto, Berne y el seminario de Psiquiatría y Psicología Social de San Francisco pretendieron que el A. T. fuera una psicología social. El A. T. es una obra de grupo hecha para trabajar con grupos. El concepto de transacción, la trama de los juegos psicológicos y la que corresponde a los juegos de poder se refieren a procesos de interacción, igual que las caricias, el proceso de parentalización, e incluso la psicogénesis del argumento o guión de vida corresponde a procesos interactivos.
Berne escribió dos libros: Principios de Tratamiento en Grupo y Estructura de las Organizaciones y los Grupos, con los que resalta su pretensión de salir de una psicología del yo, por si no hubiera quedado claro con los otros textos.
Mi propia experiencia me atestigua que el A. T. es tan útil aplicado al área laboral como a la docencia, las escuelas de padres y la clínica. En España, me consta que una policía autonómica fue formada con conceptos y filosofía transaccional y se notaron muchas diferencias en su prestación de servicios a la sociedad, con relación a otras instituciones.
En otros países, hay experiencias de aplicación del A. T. a la reeducación de delincuentes, dentro de las cárceles.
Con ello, no quiero decir que sea una herramienta omnipotente, ni universalmente válida. Como toda construcción humana presenta carencias, limitaciones e insuficiencias, junto a inconsistencias e incluso contradicciones.
Se va a celebrar el XV Congreso Español de Análisis Transaccional con el lema “Análisis Transaccional: Cooperación, Investigación y Futuro”, vas a presentar algún taller o ponencia. Si es así ¿de que va a tratar?
Lamentablemente, las fechas previstas para la celebración del XV Congreso coinciden con actividades de mi centro de trabajo, fijadas con antelación y que no puedo cambiar. No podré ir más que a saludar, el día de apertura.
¿Qué opinas sobre la formación en psicoterapia humanista dentro de las universidades de psicología en España?
La formación en psicoterapia ha de ser impartida durante la fase P.I.R.; es decir, cuando el licenciado ha decidido su dedicación profesional.
No obstante, sólo algunas universidades privadas incluyen la psicología humanista en sus planes de estudio. Por regla general, las universidades públicas desprecian esta corriente, en aras de una concepción excluyente de la ciencia, que la restringe y la encierra entorno a un paradigma rígido y, a la postre, empobrecedor y tan dogmático como, en su día, pudo ser el modelo escolástico. Éste sólo servía para hacer psicología racional, más especulativa que real; hoy la psicología “cuantofrénica”, no sólo se ha quedado sin una concepción holística del ser humano, sino que ha hecho del método, un fin en sí mismo.
Tú has sido profesor en la Universidad de psicología de Barcelona y de Medicina en Madrid, ¿crees que se debería enseñar Análisis Transaccional en las Facultades de Psicología?
Muy tímidamente, se va consiguiendo introducir A. T. en pequeñas porciones. Hace 21 años, la profesora González López, la primera catedrática española de Psicología de los Grupos, me llamó para impartir A. T. en los cursos de posgrado y el máster de Análisis y Conducción de Grupos de la Universidad de Barcelona. Labor que continúo manteniendo con el equipo que continúa alentando el proyecto.
El profesor Valbuena logró introducir A. T. en la Escuela de verano Complutense y él lo usa continuamente, en su cátedra. Los profesores Sáez y Vázquez-Alemán también lo incluyen en sus programas de la Complutense y Santiago de Compostela respectivamente, igual que la profesora Quiroga en Salamanca y Rollán en la Autónoma de Madrid y CES don Bosco.
¿Qué opinas de la formación y requisitos que se exigen en España para ser Psicoterapeuta?
Pienso que la psicoterapia es una labor del psicólogo, o del médico psiquiatra. La formación impartida por la universidad es insuficiente, pero es básica. Sobre esa base ha de construirse la profesionalidad práctica del especialista, sea psicoanalista, cognitivo-conductual o humanista; si alguien no sabe anatomía, no se le puede dar título de cirujano, porque sepa qué es un bisturí y para qué sirve. En varias ocasiones, he atendido a personas que se han descompensado tras asistir a encuentros, o talleres, conducidos por intrusistas, que “juegan a terapeutas…”
Si no es posible ofrecer la formación de las especialidades clínicas en el ámbito del P.I.R., tal vez los colegios de psicólogos y médicos pudieran regularla o, al menos. Controlarla, para evitar los desmanes de formadores desalmados que se aprovechan de la morbilidad para crear falsos profesionales, que luego se multiplican exponencialmente.
¿Cuál es tu opinión sobre las Asociaciones de Psicoterapia en España y sobre la FEAP?
A la primera parte ya he contestado. La FEAP no la conozco por dentro.
¿Cómo ha sido tu experiencia como Psicoterapeuta, formador de psicoterapeutas y Supervisor?
Mi experiencia como psicoterapeuta es la de un aprendiz, cada día descubro nuevos recovecos del ser humano, a pesar de mis 30 años de andadura. La escucha activa y el análisis fenomenológico, como métodos de abordaje, dejan al cliente en libertad para expresarse y confrontarse con su propia trayectoria existencial, mientras el terapeuta lo acompaña, con un respeto profundo y absoluto, en el proceso de revelado de las significaciones.
Como formador, creo que cada vez soy más creativo e innovador y menos devoto de los dogmas. Naturalmente, rige el contrato establecido con el grupo, donde figuran los objetivos y el programa a desarrollar; pero, ni soy, ni quiero ser, un instructor. Procuro mantenerme en contacto con las necesidades y expectativas de los asistentes y atenderlas, en la medida de mis posibilidades. Es necesario restablecer el valor del contrato, que comienza con la información que figura en el prospecto de convocatoria con que se ha convocado al grupo y se consolida en la primera sesión formativa. El contrato es la ley que regula las relaciones de quienes lo suscriben y es una garantía para el más débil.
¿Qué opinas de la Supervisión en psicoterapia?
Considero que la supervisión es necesaria:
como tutela para las primeras etapas de desarrollo del terapeuta novel. Es preciso confirmarle y respaldar sus aciertos y orientarlo ante sus posibles fallos.
Como ayuda, cuando la patología del profesional se enmarañe con, o por efecto de, la patología del usuario. Hasta Carl Rogers fue a supervisión varias veces, a lo largo de su vida profesional.
Otra cosa diferente es que haya de prefijarse un número de horas que, necesariamente, ha de sumar el terapeuta novel para ser reconocido. La psicoterapia no es una técnica que haya de suministrarse mediante un cómputo de horas de asistencia, como hacen las autoescuelas. La integración del oficio es diferencial, hay personas que necesitan más experiencia tutelada y otras menos.
Muchas gracias por tu colaboración.
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