ISSN 1989-2101
 
 
 
 
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Artículo| por Ken Moller y traducido por Carlos Villuendas Solsona *
Los impasses: una visión estructural de acuerdo con las
de desarrollo genético
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Ken Moller. 

 

INTRODUCCION

Bob y Mary Goulding distinguen tres grados de impasses, resultantes de las decisiones tomadas por la persona en determinados momentos de su crecimiento. Junto a ellos me he dado cuenta rápidamente del valor que tiene para tomar una redecisión que los resuelva, el revivir "en las tripas" las escenas que los han originado.

Admiro la puesta en relación de los tres grados de impasses con los tipos de conflictos sentidos por la persona: su teoría es igual en utilidad y elegancia que la de los estados del yo de Berne. He experimentado la eficacia tanto como cliente como terapeuta, pero esto no ha disipado una insatisfacción dolorosa que yo he sentido desde el principio. La interpretación teórica que yo había asimilado me parecía a la vez justa y falsa lo que representaba para mí un verdadero suplicio de Tántalo.

He aquí como concibo los impasses en el presente. He dedicado varios años a verificar mis ideas antes de presentarlas a mis colegas como una pura hipótesis en el curso de un ensayo de examen de profesor en agosto del 75.

En esa época yo estaba mucho menos seguro de su validez que ahora. Mi experiencia ulterior no ha dejado de confirmar a la vez la verdad de las nociones originales y el valor de la orientación estructural y genética de lo cual yo me sirvo ahora para explicarlo.

IMPASSES Y ETAPAS DE DESARROLLO EN LA TEORIA ORIGINAL

Como los otros jefes de fila de las escuelas de análisis transaccional Bob y Mary Goulding han insertado su aproximación a los problemas actuales de las personas en un marco genético. En este terreno ellos han sacado a la luz el poder y la participación del niño en su propio desarrollo por las decisiones que él toma en el curso de su crecimiento.

Además de esta visión general ellos han precisado las particularidades para grado de impasse. También como las referencias a las etapas del desarrollo resuelven las carencias y es fácil operar los cambios necesarios. Los impasses de primer grado ponen en juego los contramandatos: se desarrollan cuando el niño es lo suficientemente mayor para comprender el lenguaje. Los de segundo grado conciernen a los mandatos, su origen es pues mucho más antiguo. Aquí los mensajes son reproducidos por sentimientos. Los de tercer grado son los más antiguos, seguidamente aparecen los de segundo y finalmente los de primero. En su espíritu, de cualquier forma, no es una progresión rígida.

CONSOLIDACION DE ESTA BASE TEORICA

Cuando he tomado contacto con estas ideas yo estaba igualmente en formación con la escuela de reparentamiento donde la insistencia sobre el desarrollo es muy fuerte.

La escuela de reparentamiento distingue cuidadosamente tres formas sucesivas de aprendizaje. El neonato aprende gracias a respuestas de base asegurando su supervivencia hasta la edad de cuatro meses en que comienza  a moverse independientemente de sus padres. Hasta los dos años y un poco más el aprendizaje parte del entorno físico inmediato y los sentimientos juegan un papel primordial. Es después de los dos años cuando el adulto verbal (A-2) es  plenamente capaz de ser investido y que el aprendizaje se extiende en espacios cada vez mayores. Estos tres modos de aprendizaje son puestos en relación con las estructuras de tercer, segundo y primer orden del Niño. El diagrama estructural de tercer orden interviene pues en su explicación.

La terapia primal distingue tres maneras de sentir y explicar el Dolor primal. La primera línea de Dolor primal resulta de experiencias no resueltas entre la concepción y la edad de un año. En este momento la columna vertebral, el bulbo raquídeo y la parte delantera del cerebro están en vía de desarrollo y de mielinización. La segunda línea de Dolor se remonta a una edad entre los cuatro meses y los cuatro años durante la mielinización de las zonas del cerebro especializadas en la locomoción, la forma externa y la fonación. La tercera línea de Dolor reenvía experiencias entre la edad de dos años y el fin de la mielinización del córtex. Según esta teoría el trauma reavivado en conexión con las zonas centrales anatómicas que influencian procesos vitales como la circulación de la sangre, la digestión y la respiración corresponde a la primera línea. El trauma correspondiente a la segunda línea está en relación con la forma corporal, los músculos faciales y la voz. Finalmente el trauma correspondiente a la tercera línea reacciona ante los estímulos de la realidad social convenida.

                  
Estas similitudes me han conducido a poner en correspondencia las tres series de términos:

impasses

estructura

Dolor primal

primer grado

primer orden

tercera línea

segundo grado

segundo orden

segunda línea

tercer grado

tercer orden

primera línea

A pesar del satisfactorio aspecto de esta tabla no estaba convencido me parecía que faltaba un elemento todavía. Este elemento lo he encontrado en la teoría y la práctica del trabajo corporal reichiano y neoreichiano, especialmente en el trabajo del Instituto Radix en el acercamiento a los principios de los Goulding: las redecisiones se toman cuando las personas reviven su conflicto "en las tripas" antes que "en la cabeza". Este principio tiene validez también en la terapia primal. Este contacto me ha revelado otro hecho: tanto si lo considero en mí mismo o en otros, mis capacidades de discernimiento, consciencia y decisión, constato que son tres tipos distintos que corresponden exactamente a las otras divisiones ternarias.

Por este camino he llegado a describir los impasses en términos relativos al desarrollo: edad, adquisiciones verbales y motrices, consciencia (espacio-tiempo y objeto), capacidad de discernimiento, comunicación, sentimientos, sensibilidad a los estímulos, decisiones. Estos parámetros pueden parecer demasiado numerosos para ser considerados juntos, pero en la práctica se mezclan fácil y claramente en el eje de desarrollo que muestro a continuación. Si en la mayor parte de los casos uno o dos bastan aquí todos pueden ayudar para identificar donde los impasses están presentes.

ASPECTOS DEL DESARROLLO CARACTERISTICOS DE LOS TRES TIPOS DE IMPASSES

Las principales características de las cuales yo me sirvo para localizar los impasses están en la tabla 2.

Cada columna enumera un grado de impasse; las líneas muestran las diferencias.

LOS IMPASSES EN EL DIAGRAMA ESTRUCTURAL

Muy  pronto esta forma de pensar ha reforzado mi tendencia a unificar los diagramas de los tres órdenes de impasses. En esta representación los impasses de 1º grado se dan entre el P2 y el N2 y la redecisión viene del A2. En los de 2º grado tienen lugar entre el P1 y el N1 mientras que la redecisión proviene del A1. De la misma forma los de 3º grado se sitúan entre el Po y el No y la redecisión sucede en el Ao. (Fig. 1).  

Si es necesario cada impasse puede ser descrito más precisamente todavía haciendo uso de las estructuras de segundo y tercer orden del Padre.

Fig.1 Diagrama estructural de los impasses 

Una información más profunda todavía puede ser sintetizada con la ayuda de  círculos punteados para anotar los estados del yo desconocidos en las relaciones simbióticas. Este refinamiento presenta un valor especial si la resolución de los impasses se espera por la entrevista del P. En la práctica creo preferible no introducir siempre tal complejidad si el material sobre el que se trabaja no lo requiere. 

Características

Impasse 1º grado

Impasse de 2º grado

Impasse de 3º grado

Edad

a partir de 2 años

de 4 meses a 4 años

de la concepción a 1 año

Adquisiciones verbales

aumentan con la edad

nulas o muy rudimentarias y relativas a los sentimientos

nulas

Adquisiciones corporales

prácticamente completas

todavía en desarrollo varían según la edad y relativas a la loco moción, la fonación y las expresiones de la cara

funciones viscerales fundamentales; sin locomoción indepen-diente antes de los 4 meses

Consciencia

 

 

 

- espacio-tiempo

-pasado/presente/futuro - aquí/allí (a veces todavía en desarrollo)

- mínima o nula

- intemporalidad salvo la percepción de los ritmos orgánicos

- objeto

- "Yo/Tu/Ello": separación e importancia creciente de las realidades sociales y materiales más amplias

- "Yo/Tu": la separación vis a vis de los otros se acentúa

- "Yo/Yo": poca o nada de conciencia de separación: "todo soy yo"

Capacidad de discernimiento

conceptual; cada vez más elaborada

relativa a los sentimientos, no conceptual

estados de ser y tipos de energía

Comunicación

los mensajes son transmitidos por palabras

los mensajes son transmitidos por los sentimientos y las palabras juegan un rol subsidiario

los mensajes, íntegramente no verbales, son transmitidos por una difusión de energía

Sentimientos

diferenciados y nombrados

todos los grados de diferenciación

ninguna diferencia salvo entre el placer y el dolor

Sensibilidad a los estímulos

sensibilidad a los estímulos en la realidad más amplia

sensibilidad a los estímulos sobre la envoltura corporal y en la realidad próxima

sensibilidad a los estímulos sobre y en el interior de la envoltura corporal

Decisiones

decisiones tomadas con la ayuda de palabras

conclusiones basadas sobre los sentimientos donde pueden intervenir palabras muy simples

cambios orgánicos influenciando el  funcionamiento visceral

Tabla 2 - Las características de los impasses

EJEMPLOS CLINICOS

Impasse de tercer grado

Para André y sus padres el período de gestación ha sido normal. Pero, como el nacimiento estaba previsto para Navidad y el equipo cuidador quería celebrarla, su  nacimiento ha sido provocado dos semanas antes del término. Al nivel orgánico (Eo) él ha sentido esta intervención como una violencia añadida al dolor de ser expulsado. Su madre  (Po) que ha reconocido después su ambivalencia hacia esta expulsión, se ha sentido herida y violentada. A causa de las convenciones ella ha reprimido este sentimiento pero enseguida ha tenido una profunda depresión postnatal. Una vez adulto André ha puesto palabras al cambio orgánico que se ha producido en él (Ao): "Es siempre demasiado pronto, pero hay que hacerlo". (Fig.2)


Fig. 2. Impasse de 3º grado de André


Impasse de segundo grado

Hasta los cuatro años André ha sido la vedette de sus padres. De etapa en etapa su orgullo aumentaba viendo como adelantaba a los otros muchachos. Su reacción (E1) era de cólera mezclada con depresión y desesperación. La cólera (de Eo) y la depresión (del Po) son expresiones directas del impasse de tercer grado mientras que la depresión se añade después. El se dio cuenta rápidamente que de esta manera no obtenía las caricias que deseaba. Su madre seguía su propio P1 y se hacía más depresiva que él. Su padre normalmente sonriente entra en cólera y dice, a partir de su P2 : "Ya eres un muchacho mayor no enojes a mamá". Cuando André tenía un aire feliz y se mostraba precoz sus padres aplaudían: Mamá, a partir de su E1, porque se sentía aliviada del trauma del nacimiento no resuelto y Papá, a partir de su P2, porque André "crecía" para hacerle feliz. Sobre esta red de sentimientos André saca la conclusión: "Yo seré feliz y precoz para hacerles felices" (y para estar protegido). Su modelo era la "felicidad".

Impasse de primer grado

André ha continuado su vida feliz. Durante este tiempo el escenario se ha consolidado. Ha entrado en la escuela secundaria con un año de adelanto. Ha llegado a la universidad tan joven que ha necesitado un permiso especial para ser admitido. Su padre le decía: "Trabaja duro y triunfa". Si André lo hacía él estaba orgulloso; si no era el caso se manifestaba su miedo. A cada éxito su madre salía de la depresión (convertida en crónica) a tiempo de decirle: "¡Bravo muchacho!". En esta época su vida estaba regida casi exclusivamente por su P y su A. Se preguntaba por qué él que tenía tanto éxito estaba sujeto a la acidez de estómago y a migrañas ocasionales. Estaban los vestigios de su Niño que él se autorizaba todavía a sentir. Con su sonrisa fija él ha decidido: "Yo seré el mejor en todo aquello que emprenda" (Fig. 4).

Hacia los veinticinco años él ha venido a la terapia porque sus migrañas, cada vez más frecuentes, obstaculizaban su necesidad de tener más éxito que nadie.


Fig. 4 -Impasse de 1º grado de André (P2, A2, N2) 

ANOMALIAS EN EL ORDEN DE SUCESION DE LOS IMPASSES

Tal representación podría hacer creer que en todos los casos los tres grados de impasses suceden en un orden cronológico estricto teniendo en cuenta que hay períodos entre edades que coinciden. Mi experiencia demuestra que se encuentran excepciones de dos tipos.

1. En el momento de la constitución de impasse el trauma puede ser tal que la persona se encuentre tan desamparada que su modo de funcionamiento regrese al nivel anterior. Este tipo de reacción trae la formación de impasses de grado superior a una edad donde esto no sería posible si el orden cronológico descrito antes no tuviera excepciones.

Así, Etienne, de siete años, ha sido víctima de un accidente de coche. El ha sentido tanto dolor y tanto miedo que durante horas él ha llorado de pánico y de dolor exactamente como un bebé y ha creado un impasse de tercer grado a partir del cual ha definido la vida como un estado terrorífico y doloroso.

De esta forma pueden formarse impasses tanto de segundo como de tercer grado. Sin esta posibilidad de reactivación, una redecisión positiva sería igualmente imposible: ya que la experiencia no podría ser revivida un elemento esencial para la resolución de los impasses no estaría disponible.

2. Un impasse de grado más elevado que se anticipa puede constituirse en función de impasses más antiguos que lo predisponen.

El caso de Danielle es un ejemplo. En sus primeros días de escuela su padre le imponía los deberes en casa siempre por encima de su nivel. En reacción a esta tarea imposible ella ha aprendido a sufrir un momento cuando comienza a aprender. Esto es una reacción en relación con un impasse de segundo grado. Muy rápido cada vez ella se desespera; percibe la sensación de ser vacía, mala y sin ningún valor. Esta sensación se instala en todas las partes de su ser. La desvalorización la envía a un impasse de tercer grado. En menos de dos años el simple hecho de encontrarse frente a un deber es suficiente para estimular cada vez una reacción arcaica.

Todo pasa como si un canal comunicase los impasses de grado inferior a los de grado superior de tal forma que en lugar de encontrar, por ejemplo, una reacción de la edad de siete años nos encontramos con una reacción difusa de la edad de dos años y medio o de seis meses.

Con este tipo de impasses se constata a menudo una discordancia entre el P y el N en cuanto al nivel de elaboración de procesos y de la consciencia. Así, en su P, Danielle comprende muy bien su situación y su tarea como una niña de cinco años. En su N que funciona exclusivamente de un modo no verbal ella estaba sumergida en sucesos por encima de su comprensión, lo que corresponde a una edad de nueve meses. Estas excepciones tienen su importancia cuando se trata de evaluar la autenticidad de una redecisión. Volveré sobre ello.

LAS VENTAJAS

Mi perspectiva presenta varias ventajas. En principio la teoría es uniforme para los tres grados de impasses. Especialmente en formación esto representa una ventaja. Además se pone en evidencia que procesos similares intervienen en la constitución de los impasses cualquiera que sea su grado.

Una segunda ventaja se deduce. Se ve mejor toda la necesidad de distinguir no importa cual impasse, los que provienen de fuentes internas (No,N1 y N2) y los que provienen de fuentes externas (Po,P1 y P2). La naturaleza de los dos polos del impasse que deben ser revividos hacia el camino de la redecisión se encuentra así clarificada igual que las diferencias sobre este punto entre los tres grados: diferencias en los problemas abordados a cada edad y en las funciones cerebrales y corporales implicadas.

En tercer lugar los procesos de redecisión se aclaran al principio si se tiene en cuenta las capacidades de discernimiento asociadas con la decisión inicial: conceptuales en el A2, relativas a los sentimientos en el A1 y relativas a los estados de ser y a la energía en el Ao.

Por fin si los datos actuales se confirman, esta presentación abre la vía a una integración de la teoría de los impasses con la del desarrollo del cerebro.

VALOR PRÁCTICO

Esta formulación clarifica para mí lo que las personas sienten y lo que es preciso hacer para resolver los impasses. Ello me permite también poner en marcha sin dificultad, técnicas provenientes de las distintas escuelas de pensamiento. Las ventajas específicas son numerosas teniendo en cuenta las modificaciones necesarias si hay anomalías en el orden de sucesión de los impasses.

Enseguida es posible situar con precisión, no solamente el grado de un impasse dado, sino también el nivel sobre el cual trabajar. Así todo recurso a las palabras en el curso de una escena revivida de la infancia muestra en ese momento que el trabajo se sitúa en el primer o segundo grado nunca en el tercero. Palabras elaboradas junto a una expresión de sentimientos bastante pobre indican el primer grado. Palabras muy simples con predominio de sentimientos señalan el segundo.

Una incapacidad de distinguir entre uno mismo y los otros elimina el primer grado en provecho del tercero o puede que del segundo.

¿Por qué es importante?. Fundamentalmente porque un impasse no se resuelve nunca por un trabajo basado sobre adquisiciones, consciencia etc... correspondiente a grados de impasses menos elevados; problemas que se remontan a la edad de dos años no pueden resolverse por una regresión a los siete años. Mi experiencia y la de muchos otros lo confirma: en general los impasses de tercer grado no se resuelven en el segundo ni en el primero y los de segundo no se resuelven en el primero. Si la teoría de la terapia primal es correcta destaca el hecho de que diferentes partes del cerebro intervienen en los tres tipos de impasses.

El segundo punto es una consecuencia del primero. Gracias a esta perspectiva se vuelve fácil determinar si una persona ha resuelto su impasse o si ella se defiende contra él en un nivel más viejo o más joven. Así una persona que habla bastante de sus sentimientos se agarra bastante a menudo a una expresión al primer grado de un impasse de segundo o tercero. Igualmente un "abandono" demasiado rápido de los sentimientos indica que la persona desea resolver experiencias correspondientes a impasses  de segundo y tercer grado por procesos de primer grado sin sentirlos plenamente. Al contrario una persona que repetitivamente expresa sentimientos arcaicos en niveles de segundo y tercer grado puede ser que resista a tratar conflictos recientes de segundo o primer grado. Puede por ello que evite integrar las reacciones y las resoluciones de problemas arcaicos al nivel de sus manifestaciones posteriores.

En tercer lugar, si la persona conoce las diferencias entre los diversos impasses, puede ser animada durante su trabajo a cambiar al nivel donde es necesario. Las características enumeradas constituyen indicaciones claras de lo que la persona puede comprender y hacer a propósito del problema en cada nivel de impasse. He aquí ejemplos:

1. Nicolás trabaja sobre un impasse de segundo grado que se remonta a la edad de dos años, pero él diserta como un profesor de universidad. Para que resuelva su impasse es suficiente que quite sus gafas y que sea animado durante dos minutos a no utilizar más que palabras muy simples, a hacer muecas a patalear y a expresarse en sonidos más que en palabras.

2. Durante su trabajo, Sara no utiliza más que sonidos inarticulados porque ella se engancha en un problema de la edad de nueve meses. Ella lo siente unas veces como difuso y universal (tercer grado) y otras como el resultado de proyecciones distintas paternales (segundo grado). Para resolver los dos impasses tenía necesidad de conceptual izarlos, es decir, desarrollar una consciencia y procesos de pensamiento al nivel del A2. Nosotros la hemos animado a trabajar sobre expresiones posteriores del problema al nivel de cinco años y a servirse de palabras en lo más fuerte del trabajo. Ella ha podido así mantener su percepción del impasse al primer y al segundo grado. Esta salida le ha abierto el camino de una solución completa a todos los niveles.

DISTINCIONES POSTERIORES

Un conocimiento de los problemas y las capacidades en cada etapa de desarrollo es un valor inestimable, no solamente para distinguir los tres grados de impasses (ver más arriba) sino también para determinar si la persona lleva un N correspondiente a la edad en la que se trabaja. Una persona revive una escena de la edad de seis años, pero habla como un adolescente; está sin duda al primer grado pero no en la edad que se cree. A propósito de una escena de la edad de doce meses otra se sirve de palabras ajustadas y muy elaboradas: trabaja probablemente un impasse de segundo grado pero puede ser a la edad de tres años y en todo caso no sobre la escena considerada. Una tercera se encuentra sobre la edad de cuatro meses en cuclillas, a cuatro patas al principio; es posible que trabaje al tercer grado pero no a la edad de la escena.

En nuestra presentación los impasses de tercer y segundo grado se juntan entre los cuatro meses y un año. Los de segundo y primer grado se sobreponen entre dos y cuatro años. He constatado que los impasses formados durante los períodos de transición ponen normalmente en juego dos impasses relacionados a los dos niveles en cuestión. Al principio en los períodos de transición el impasse de grado más elevado parece el más importante. Al final de estos períodos es al contrario. Entre los dos su importancia relativa parece variar en función de la constitución del impasse. Según mi experiencia una resolución completa no se consigue si no son tratados los dos grados de impasses sea cual sea su importancia relativa. Aquí todavía las modificaciones se imponen si el orden cronológico de los impasses presenta anomalías.

TRADUCIDO DE ACTUALITES EN ANALYSE TRANSACTIONNELLE
Vol.5, nº17, Javier 1981, pág. 47-54

(ORIGINAL  EN TRANSACTIONAL ANALYSIS JOURNAL
"IMPASSES: A DEVELOPMENTAL AND STRUCTURAL UNDERSTANDING"
X, 3, juillet 1980, pp 213-220) .

REFERENCIAS

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2. Ibid.
3. BERNE, E., What Do You Say Atter You Say Hello ?, New York, Grove Press, 1972, p. 98. 
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5. Ibid., p. 25.
6. HOLDEN, M., Levels 0f Consciousness. In The Journal ot PrimaI Therapy, I, 2, 1973, pp. 93-116. JANOV, A., Implications Of Levels ot Consciousness. In : The Journal ot PrimaI Therapy, I, 2, 1973, pp. 117-151. JANOV, A., Further Implications 0f Levels 0f Çonsciousness. In : The Journal ot Primai Therapy, I, 3, 1973,  pp. 193-200.
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