|
Mario Salvador.
Psicólogo, Psicoterapeuta Humanista con formación en Análisis Transaccional, en Recursos Humanos, en Programación Neurolingüística y Gestalt. Miembro Didácta y Supervisor de la Asociación Internacional de Psicoterapia Integrativa. Profesor del Instituto Galene. Miembro de la ITAA. Miembro de la ATA y de la EATA. Psicoterapeuta FEAP. Psicoterapeuta APHICE. Director del Instituto Alecés. Lugo. |
|
|
|
|
La parentalización correctora es un proceso de crecimiento personal que valida y legitimiza la capacidad natural humana para volver a estados previos del ser (regresión), abandonar viejos modelos (trabajo original de dolor), abrir un nuevo modelo, e interiorizar nuevas maneras de ser (parentalización correctora), y por tanto curar. Al igual que su terapia prima, la reparentalización, (Schiff et al. 1975), sitúa la conexión del vínculo emocional entre el terapeuta y el cliente no en la periferia, sino como un estadio central. La experiencia clínica muestra que la gente puede usar estos procesos para producir transformaciones dramáticas, poderosas y permanentes de los estados de la enfermedad tanto física como emocional. No obstante, estos mismos procesos pueden estar llenos de dificultades. ¿Cómo pueden ser minimizados estos peligros y maximizados los beneficios?
Es esta cuestión lo que ha ocupado mi atención de una forma u otra durante 26 años, ya que comencé dos procesos paralelos: mi propio trabajo parentalizador como cliente y mi trabajo como un practicante de parentalización correctiva. Durante ese tiempo he tenido el privilegio de familiarizarme con cientos de personas que ofrecen parentalización correctora en los Estados Unidos, Canadá, Inglaterra, Francia, Bélgica, Alemania, y otros países. Porque he actuado en diferentes papeles - entrenador, consultor, líder, y madre por contrato- he estado expuesta a una amplia gama de tipos de personalidades, sistemas de creencias, y niveles de habilidad. He tenido también la oportunidad de trabajar con otros para refinar el proceso y aplicar lo que aprendí al desarrollo del entrenamiento que ofrezco.
De esta manera, he aprendido que las bendiciones y condenas básicas de la parentalización correctora son similares más allá de las fronteras. Quizás es así porque los problemas de criar niños- y, por tanto, de desarrollar al niño interior en una persona crecida- son comunes a padres y a padres contractuales en todas las culturas, con sólo algunos detalles culturales que los diferencian. Algunas de las cosas que he aprendido que hacen un proceso ético, seguro y con resultados exitosos se describen en las siguientes secciones.
Primero estar bien informado.
La relación de parentalización correctiva es probable que sea una implicación emocional significativa en un gran lapsus de tiempo. A diferencia de la mayoría de las terapias, que trabajan fuera de la transferencia y separan a la persona del terapeuta de la técnica que la persona usa al trabajar con clientes, la parentalización correctora y la regresión son llevadas a cabo dentro de la transferencia y hacen uso activo de la persona del terapeuta. Estos son los puntos fuertes y los temas débiles de ambas maneras de trabajar. Cómo vive el terapeuta, trabaja, juega, y responde, no sólo al cliente, sino a la vida, es central para una realización positiva de la terapia. Un cliente de parentalización correctora necesita descubrir si el terapeuta de parentalización correctora bajo consideración:
modela un pensamiento claro
-
vive una vida moral y ética
-
permanece lejos del triángulo dramático (Karpman, 1968) y modela conductas libres de guión
-
tiene en cuenta la información más que descontarla (Schiff & Schiff, 1971)
-
aporta una estructura sana más que autoritarismo parental y crítico
-
Da cariño sano dentro de un contrato claro en vez de permiso para fracasar disfrazado como nutritivo.
-
Cuida de sus propias necesidades fuera de la relación de parentalización. No ofrece invitaciones para que el cliente cuide al terapeuta de ningún modo
-
mantiene límites sanos
-
modela buenos auto-cuidados
-
se relaciona compasivamente y empáticamente, considerando las necesidades del niño interno del cliente y aquéllas del cliente crecido cuando toma decisiones
-
es capaz de comprometerse en intimidad y honestidad emocional
-
se ha comprometido en su propio proceso de parentalización correctiva y continua tratando con temas personales en su propio proceso de crecimiento
Estas y otras virtudes son sin duda importantes en cualquier relación terapéutica cliente-terapeuta; sin embargo, se vuelven cruciales cuando la persona del terapeuta es central en la terapia.
Mientras tanto, el practicante de parentalización correctora necesita comprometerse en un buen auto cuidado aprendiendo sobre el cliente potencial. Aprendiendo acerca de los asuntos centrales del guión del cliente, muchos practicantes de la parentalización correctora usan el Cuestionario de Guión de Desarrollo (Levin-Landheer, 1981). Respondiendo las siguientes preguntas también se añade claridad:
-
¿Está la persona realmente aquí para solucionar problemas y cambiar o sólo jugar a algo? (Berne, 1964)
-
¿Cómo impactará su propio trabajo correctivo en otros de su vida?
-
¿Cómo dejó la persona su último terapeuta?
-
¿Cuál es su estado actual de salud física? ¿Salud emocional?
-
¿Cuánto apoyo necesitará la persona, y si eres capaz de dárselo?
-
¿Cuánto tiempo necesitará trabajar contigo, y si eres capaz de comprometerte en esa cantidad de tiempo?
-
¿Tiene la persona los recursos para terminar el trabajo, o habrá un problema subyacente a lo que dirigirnos ahora?
-
¿Tienes las habilidades específicas de parentalización que la persona necesita para que puedas ser un buen padre?
-
¿Es ésta una persona que quieras en tu vida ahora mismo?
Una vez que las respuestas a estas preguntas están claras, y ambas partes quieren continuar, entonces vayamos al siguiente paso.
Establecer reglas básicas.
Tú necesitas reglas básicas tanto para la relación como para el trabajo. Si la situación en la que trabajas es la práctica privada, necesitas establecer tarifas, citas, normas para citas perdidas, maneras de entrar en contacto contigo, tus normas para emergencias, y así. Éstas son similares a las usadas en una práctica privada de parentalización no correctiva.
Para un grupo o taller, necesitas también incluir reglas básicas sobre la confidencialidad y no actividad sexual con otros participantes a menos que ya sean sido pareja antes de que el trabajo comience.
Elaborar opciones para conducir el trabajo.
Los practicantes de parentalización correctora a menudo ofrecen algo o todo de lo siguiente:
Sesiones individuales: un cliente se encuentra con una o más personas que podrían incluir en la parentalización correctiva a mamá, papá, hermanos de contrato o hermanas, y gente de apoyo invitada a asistir en una pieza de trabajo particular. La sesión normalmente dura unas dos horas. Algunas sesiones individuales se dirigen por teléfono, especialmente cuando la distancia geográfica y la salud física son aspectos a considerar.
Sesiones de grupo: estos son grupos regulares que se encuentran normalmente cada semana durante tres o cuatro semanas al mes. La estructura del grupo varía ampliamente, pero todos incluyen opciones para regresar a una variedad de edades.
Intensivos individuales: Un cliente se encuentra con un padre contractual durante largos periodos de tiempo, que se repiten; por ejemplo, dos sesiones de tres horas por día hasta cinco días. Esta opción permite al padre o niño que viven en diferentes partes del país, o del mundo, llevar a cabo un trabajo efectivo.
Grupos de juego: compuestos de varios participantes y un líder o líderes, cada grupo de juego está generalmente estructurado en torno a una edad particular, por ejemplo, un grupo infantil, etc. Algunos de estos se han encontrado para pasar una noche, como cuando varios clientes que trabajaban en temas de la edad de latencia querían juntarse para una fiesta de niños de ocho años. Algunos han incluido un viaje de camping de fin de semana. Los clientes a menudo hacen otras peticiones, como un viaje a un museo para niños de ocho años, pero ya que estos son espacios públicos en los cuales los grupos de niños de ocho años parecen estar fuera de control, tales ambientes son generalmente evitados.
Minitones y Maratones: parecidos a un encuentro de grupo, pero por más extensión de tiempo- normalmente de uno y medio a dos días.
Mantener el proceso positivo y creativo.
Después de experimentar con varios acercamientos, he encontrado que los mejores resultados se obtienen estructurando el trabajo correctivo alrededor de alcanzar la visión de la vida del cliente (Levin, 1981/1988). Más que un contrato, una visión emerge del inconsciente del cliente. Puede ser a menudo manifestado como un dibujo, usando un papel grande, la mano desacostumbrada, y una variedad de colores. Responde a la pregunta: “ si hubieras conseguido aquello por lo que has venido, ¿cómo sería tu vida diferente?” Estructurar el trabajo alrededor de la visión del cliente también activa el Niño Libre del cliente y aporta motivación positiva para mantenerse con el proceso cuando la urgencia de retirarse sobreviene. Y es curioso cómo trabajar en manifestar su visión aporta exactamente los temas que una persona necesita resolver.
Cerrar las Puertas de escape.
Se ha escrito mucho sobre las puertas de escape (Berne, 1972, Boyd & Cowles-Boyd, 1980; Hailberg, Sefnes, Berne 1963; Holloway, 1974). El personal de Experimentación Suficiente (Levin, Nordeman, Nordeman & Gowell, 1983) enmendó el trabajo de estos autores y pidió a cada participante en el taller que los firmara en presencia de testigos. Esta versión revisada, llamada un “contrato de auto cuidado para las puertas de escape” es ahora usado por muchos terapeutas correctores de la persona en todo el mundo. Dice así:
1. Me protejo y me nutro a mí mismo. No me hago daño accidentalmente o a propósito, y no provoco a nadie para que me dañe.
2. Respeto a los otros y a mí mismo y actúo de una manera responsable. No hago daño a ninguna otra persona o al medio ambiente accidentalmente o a propósito.
3. Permanezco, trabajo a través de mis sentimientos, pensamientos, conducta, y soluciono los problemas. No me escapo física o emocionalmente.
4. Soy honesto conmigo mismo o con otros tanto intelectualmente como emocionalmente, no miento.
5. Permanezco sano y saludable, trabajo los problemas responsablemente estructurando mi trabajo dentro de un contrato. No me enfermo o me vuelvo loco.
6. Estoy socialmente apropiado excepto bajo contrato.
7. Soy proactivo: consciente de mis propios pensamientos y sentimientos y de los demás, y soy responsable de mí mismo. No soy pasivo.
Educar sobre el proceso.
Los fundamentos del Análisis Transaccional- especialmente los estados del yo, transacciones, juegos, guiones, el triángulo dramático, epiguión y la patata caliente, la confrontación del descuento y la pasividad, y el ciclo de desarrollo- son conceptos centrales para el proceso de parentalización correctora. Proveer maneras para que los clientes aprendan de ellos mismos refuerza el estado del yo Adulto y lo hace aliado al proceso de reestructuración. Leer libros, escuchar cintas, y asistir a clases son por tanto cosas a las que se anima.
Compromiso en el trabajo de descontaminación a lo largo del proceso.
El niño interno y el crecido en la mayor parte de la gente están tan inextricablemente mezclados que son como azúcar en agua. Por tanto, las transacciones dirigidas al crecido son malinterpretadas por el niño como reforzamientos de guión, mientras que las transacciones del niño son interpretadas por el crecido como permiso para no ser responsable. El trabajo continuo de descontaminación (Berne, 1961) es esencial para dirigirse a esta dificultad habitual. Esto puede hacerse transacción por transacción, como en “lo que estoy a punto de decir es para tu adulto; no lo integres en tu Niño” o “ este mensaje es para tu ( niño de dos años o bebé, por ejemplo) no para tu adulto.”
Definir el trozo de trabajo, después hacerlo.
Los clientes encuentran útil la estructura de pensamiento de cinco líneas (Levin, 1973) una manera fácil de definir el tema en el que quieren trabajar. Cuando se completa, el tema se manifiesta en una frase: “ me estoy sintiendo. . . (asustado, triste, loco, alegre) porque pienso que si yo. . . 2. (comienzo la conducta de desarrollo) seré. . . 3 (respuesta parental negativa) en vez de. . . 4. (positiva, respuesta parental afirmante del crecimiento) así que yo. . . 5. (juegos y sentimientos parásitos usados para cubrir el problema).”
Una vez que el trabajo está definido, puedes proceder a hacer un contrato.
Trabajar sólo bajo contrato
Para diseñar un contrato de trabajo (Levin, Nordeman, Nordeman & Gowell, 1983), que es una derivación de un contrato de tratamiento (Berne, 1966) puedes usar la información de la estructura del pensamiento:
Dejaré de. . . (de la línea 5)
Empezaré. . . (de la línea 2)
Tema subyacente. . . (si hago la línea 2, la línea 3 sucederá)
Cómo. . . (expresar el sentimiento en la línea 1, hacer la conducta en la línea 2, y obtener la respuesta de la línea 4)
Implicación en un trabajo regresivo sólo cuando:
Hay un contrato claro.
Hay suficiente energía disponible (incluyendo apoyar a gente, si es necesario).
Las puertas de escape están cerradas.
El individuo está libre de la influencia del ánimo no indicado o drogas que alteren la mente.
La persona está confrontado temas de aquí y ahora.
La persona está cuidando de las necesidades actuales de protección.
Hay suficiente apoyo externo en el ambiente (incluyendo almohadas, mantas, y anillos para morder para proteger los dientes) y un lugar donde está bien hacer ruidos.
La persona demuestra conducta responsable y un pensamiento suficientemente claro para mantenerse adulto entre sesiones.
La persona no tiene una historia de regresión fuera de las sesiones.
Apoyar a la gente, incluyendo al terapeuta, saber cómo cuidar de un niño interno de la edad contratada y cómo completar cada trabajo.
Estructurar Protección específica para la edad contratada del estado de yo Niño del cliente
Si el cliente planea hacer una regresión fetal, es necesaria una protección diferente de la que se requiere para trabajo de ocho años o de dos años. Surgen muchos problemas de transferencia de no ser claro por adelantado sobre qué edad quiere tener la persona durante su trabajo. Por ejemplo, el mensaje parental “te surtiré de todo lo que necesites” es apropiado para un bebé y altamente inapropiado para uno de diez años. Para encajar la parentalización con el niño, definir la edad por adelantado.
Paréntesis entre sesiones.
En contraste con la reparentalización, un cliente comprometido en la parentalización correctora se espera que permanezca adulto entre sesiones, manteniendo sus responsabilidades adultas regulares. Hacer que la transacción vuelva al funcionamiento adulto normal a continuación un trabajo regresivo poderoso puede sentirse como escalar el Everest sin equipamiento. Por tanto, a los clientes se les enseña a cómo “hacer paréntesis” (Levin, Nordeman, Nordeman & Growell, 1983), es decir, cómo permanecer adulto y no crear problemas durante sesiones. Algunas sugerencias para hacer esto incluyen:
-
Dar a la parte del Niño a otra persona para que le cuide ( ej, contrato con mamá o papá).
-
Decir al Niño que el adulto está haciendo un compromiso absoluto y fijará un tiempo y un lugar que sea seguro para que el Niño pueda tener lo que necesite.
-
Hacer ese acuerdo ahora, si es posible, o tan pronto como sea posible (ej, la próxima cita).
-
Decir al Niño cuando será ese momento (por ejemplo, no más tarde de dos semanas desde ahora)
-
Visualizar abrazando al niño y ponerle en un lugar seguro.
-
Usar los otros estados del yo para regresar del Niño (ej, pensar, tener algo de diversión adulta, etc.)
-
Decir al Niño que coopere con la parte crecida para que ésta pueda recibir lo que se necesita y no sea saboteado en la vida adulta.
-
En el momento preciso y con la protección adecuada, dejar que el adulto se aparte para que el Niño pueda salir.
-
Escribir en un trozo de papel lo que quieres remarcar y poner el papel lejos donde puedas recuperarlo la próxima vez que tengas comprometida una sesión.
Conclusión.
Estas son algunas de las guías maestras y procedimientos que he aprendido para mantener el proceso de parentalización correctora y el trabajo regresivo tanto seguro como ético y responder algunas preguntas de aquéllas que aparecen en la parentalización correctora así como las que aparecen fuera de este paradigma.
La parentalización correctora en sí misma ha evolucionado a lo largo de los años. Por ejemplo, originalmente se enfocaba en los estados de desarrollo desde el primer aliento del recién nacido hasta la adolescencia, ahora incluye también la concepción, la vida fetal, y el proceso de nacimiento, con algunos practicantes también ofreciendo regresión a las vidas pasadas.
Quizás más allá que las modalidades que funcionan fuera de la transferencia, la parentalización correctora ha sido cuestionada. Aunque algunas preocupaciones son legítimas, a menudo aquéllos que objetan las más altas y las más extensas no están dispuestos a oír la reafirmación basada en los hechos. Para ellos, criticar la parentalización correctora parece ser una manera de mantener algún equilibrio interno y/o ganar un beneficio político intentando mantener su propio paradigma terapéutico dominante.
Aun, cuando está todo dicho y hecho, una herramienta, incluyendo cualquier modalidad terapéutica, no es mejor que la mano que la sujeta: un cuchillo puede ser un arma asesina o un medio de cura. Invalidar todos los usos de un cuchillo porque puede ser un arma asesina es equivocarse en discernir las diferencias cruciales entre los presagiadores de la muerte y los curadores.
Como una modalidad terapéutica relativamente nueva, la parentalización correctora está actualmente al mismo nivel de desarrollo que estaba la hipnosis hace 100 años. Hoy la hipnosis ha evolucionado desde los días en los que los practicantes eran casi automáticamente etiquetados como charlatanes. Sin duda, como con la hipnosis, llevará mucho tiempo el entrenamiento, la licencia, y otras instituciones legales para ajustar o incorporar la parentalización correctora, pero creo que se acomodarán eventualmente, porque el poder de estos procesos para curar no puede ser negado. Quizás de ahora en cien años habrá un nuevo cuerpo legal que esté en algún sitio entre el padre adoptivo y/o el consejero o terapeuta.
El contexto cultural actual es un factor clave en la aceptación de las terapias que trabajan con la transferencia, validan la regresión, y sitúan la relación en un estado central. Las terapias actualmente aceptadas fueron hechas, como cualquier otra institución social, como una parte de la cultura patriarcal en la cual los valores como la competitividad, el desarrollo individual, la dominación o “el poder sobre otro”, la lógica y la racionalidad, “entra, haz el trabajo y sal” son valores extremos. Pero tales culturas dominantes, son también reforzadas con la violencia, incluyendo el abuso físico y sexual, y existen a expensas de valores femeninos como la comunidad y las relaciones, la intimidad emocional, la empatía. Consecuentemente, tienen un alto índice de conductas adictivas, las cuales son compensadas por estas características femeninas negadas. Pero las mujeres (y algunos hombres) saben, porque son madres, que los niños sanos no son el resultado de tales medios; de hecho, como el movimiento de recuperación ha señalado tan bien, estas maneras son parte de familias disfuncionales, no funcionales. Necesitamos mirar a la terapia misma en este marco, y cuando lo hacemos, vemos cuán inclinada está en favor de los valores patriarcales. Casi perdido totalmente de la escena “oficial” (especialmente de comités de autorizaciones y exámenes) están las terapias basadas en valores femeninos: la relación a largo plazo, el cariño y el cuidado, los lazos afectivos, la intimidad emocional, la afiliación y la conexión. Desde luego, cuando éstas están presentes, son a menudo redefinidas como “haciendo al cliente dependiente”, “robando al cliente autonomía”, “indulgente en sentimientos”, “faltando buenos límites”, siendo “indiferenciados” y así sucesivamente.
Claramente, el mundo necesita valores ginocéntricos (Daly, 1978), incluyendo las terapias, si quiere sobrevivir. Para la parentalización correctora sobrellevar un fuego en esta encrucijada de críticas últimamente sirve como un elemento refinado en su propia odisea de desarrollo.
Pamela Lewin, Miembro Didáctico y Clínico, ofrece consejo de salud privado, talleres, enseñanza, y entrenamiento en trabajo de desarrollo y nutrición clínica.
--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
* Este artículo fue publicado por ITAA en su revista Transactional Analisys Journal y fue traducido de forma altruista, dentro del programa de las Asociaciones españolas de A.T., para la difusión del Análisis Transaccional en España.
Transactional Analisys Journal Vol. 28, No. 1, January 1998
--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Nos interesa saber vuestras opiniones, envíalas aquí |